A medida que nos adentramos en el cine de género comenzamos a hacer películas mejor diseñadas en términos dramáticos. Es lo que pasa con Puras Joyitas, de Henry Rivero y César Oropeza, una película cuya estructura dramática tiene innegables fortalezas: unos protagonistas orientados y claros, nítidamente dibujados dentro de los requerimientos del género y una narración completa y en tres actos, con un clímax evidente y discernible. Eso, y el aprovechamiento de la situación en beneficio de la comedia, creo, la hará muy atractiva para nuestro público. Algunas debilidades también se refieren al género: diálogos con contenidos demasiados laxos y a veces esquemáticos (más del "genero" que del personaje) y algunas violaciones a la verosimilitud del policial: hay que aprender que las violaciones a la lógica son, dentro de cada género, un asunto que requiere del máximo rigor dramático. En lo personal, me resultó una película refrescante.


